¿Dónde está Blas de Otero?
En estos tiempos convulsos de guerra y crueldad en los que el hombre es lobo para el hombre, no puedo dejar de preguntarme dónde está Blas de Otero, el poeta de la paz y la palabra.
“¿Dónde está Blas de Otero?”, cantaba Ramón Andrés. “¿Dónde está Blas de Otero?”, se preguntaba el poeta a sí mismo en cada verso de ese dramático y bellísimo poema titulado “Cantar de amigo”. En cada respuesta hay un fragmento de su vida y su dolor, para acabar declarando: “Está muerto, con los ojos abiertos”. Yo también me pregunto dónde está esa postura emblemática de una vida dedicada a buscar, extraer y declarar la verdad. ¿Y nosotros? ¿estamos muertos con los ojos abiertos ante la barbarie del mundo?
He vuelto a releer “Pido la paz y la palabra” y sus versos son como lluvia o como rayo esperanzador. Su palabra se convierte en el propio deseo de los que sufren, en la voz del pueblo. Aparece crítica con la censura del régimen y la propia dictadura, gritando junto a todos aquellos que, como el poeta, han contemplado la muerte de cerca y la destrucción y ansían con fuerza la promesa de un mañana libre, en paz, justo y solidario. Yo también quiero pedir esta noche la paz y la palabra. Pero, ¿dónde están las palabras? ¿Cómo vamos a acercarnos unos a otros desde las más diversas distancias si callamos? ¿Cómo sumar para avanzar? ¿Cómo compartir las soledades? ¿cómo vamos a construir la paz? ¿Estamos a punto de sentir la desesperación que sentía Blas de Otero o ya la sentimos? Necesitamos la palabra, pero la viva, la verdadera, la que nos negaron durante tanta tiranía y a la que ahora estamos renunciando.
Aguaviva, el grupo que acabáis de escuchar, es parte de la banda sonora de nuestra vida. Todos, absolutamente todos sus temas los hemos oído, cantado, incluso llorado juntos Jesús y yo. Aguaviva conseguía con su música y su voz, despertar la sensibilidad oculta por la represión fascista y poner a nuestro alcance poetas malditos de la dictadura. En 1971 eligen “Me queda la palabra”, un poema que reivindica el poder de la expresión, del grito, de la lucha, de la rebeldía cuando todo parece estar perdido y al que ya le había puesto música Paco Ibañez.
¿Dónde está hoy esa poesía social tan necesaria en la era del vacío? Nos urge que alguien escriba como si escupiera formidables virus para erradicar sus males y alertar a los demás del peligro. Porque en medio del ruido del mundo y de las cosas siempre surge, incoercible, el afán del hombre por conocerse y preguntarse. En ese anaquel descansa —¿descansa? — la poesía, humanística, de Blas de Otero, que nos interpela reciamente sincera, hirviente, libre de caireles, directa, honda, decidida en la búsqueda de una paz basada en la justicia. Paz para todos. Así lo cantaba Jarcha.
Él, y los poetas de su generación, espolearon y aplacaron mi hambre y mi sed en los días y las noches de mi primera juventud, maravillada por su intensa integridad.
Tú, y tú, y yo, nos turnaremos,
en tornos de cristal, ante la muerte.
Y te expondrán, nos expondremos todos
a ser trizados ¡zas! por una bala.
Por ello han sido tantos los cantantes y cantautores que han convertido sus poemas en canciones, como lo hizo Luis Pastor, en su disco "Fidelidad", un punto de partida y una constante en su obra.
Creo en el hombre. He visto
espaldas astilladas a trallazos,
almas cegadas avanzando a brincos
(españas a caballo
del dolor y del hambre). Y he creído.
Creo en la paz. He visto
altas estrellas, llameantes ámbitos
amanecientes, incendiando ríos
hondos, caudal humano
hacia otra luz: he visto y he creído.
Creo en ti, patria. Digo
lo que he visto: relámpagos
de rabia, amor en frío, y un cuchillo
chillando, haciéndose pedazos
de pan: aunque hoy hay sólo sombra, he visto
y he creído.
Hubo muchos más, nombres que forman parte de nuestra memoria musical colectiva: Soledad Bravo, Gernika, Imanol, Rosa León, Hilario Camacho Víctor Manuel, Ana Belén, Goliardos…
La obra de Otero es una tarea de por vida, de despertador de la conciencia humana, de apelación a la íntima verdad, de sumergimiento en la inmensa mayoría, de poner el dedo en las llagas que padece y sufrirlas con ella, de manera que así despierte y comience a levantar las ruinas. El poeta nos hablaba desde las ruinas de las ciudades de la posguerra, llamando al hombre, reivindicando la esperanza y luchando contra el odio, por hacer venir al hombre nuevo.
A LA INMENSA MAYORÍA
Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.
Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.
Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.
¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.
Yo doy todos mis
versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Así nos dijo,
luchando contra el odio.
Y así cantó también Adolfo Celdrán su palabra inmortal:
Blas de Otero estaba encantado con la musicalización de sus poemas. El poeta abogaba por “imprimir en el aire”, o lo que es lo mismo, airear las palabras y sacarlas de los libros que están “encerrados en sí mismos”.“El disco, la cinta magnetofónica, la guitarra o la radio y la televisión pueden -podrían: y más la propia voz directa- rescatar al verso de la galera del libro y hacer que las palabras suenen libres, vivas, con dispuesta espontaneidad. Mientras haya en el mundo una palabra cualquiera, habrá poesía. Que los temas son cada día más ricos y acuciantes”.
En 1976, en esta entrevista que le hace Enrique Entrena: “Blas de Otero, el poeta vivo...”. para el periódico “La verdad” de Alicante el 28 de mayo de 1976) le preguntan:
- Sus poemas han sido muy cantados… ¿es usted partidario de que se canten?
- Sí, claro, hay que pensar que la poesía se escribe para ser dicha […], lo mismo que los juglares. ¿Sabe una cosa? La imprenta perjudica a la poesía porque el poema se ahoga en un libro. El libro es solo una linda jaula para encerrar pájaros disecados. Hasta las líneas de un libro parecen rejas de una jaula…”
No solo no estaba en desacuerdo en el uso que se hicieron de sus poemas, la inmensa lista de cantautores desde los años 60 y 70 sino que era consciente de que, de esa manera, se popularizó su poesía de una manera casi inimaginable para un poeta contemporáneo. Blas de Otero escuchaba los discos de Paco Ibáñez, y asistió en 1968 a su concierto promocional en el Teatro de la Comedia de Madrid. Por eso no es de extrañar que sean tantos, muchos más de la pequeña muestra de esta noche.
Quiero acabar este post con el magnífico homenaje que Lucía Socam le hace cantándole como quien respira en un bellísimo trabajo evocando y homenajeando al poeta vasco; un disco titulado sencillamente "OTERO" lanzado con motivo del centenario del poeta nacido el 15 de marzo de 1916 en Bilbao.
“Frente al vocerío de los ganapanes y el estruendo de la estridencia, –escribe Juan José Tellez en la presentación del disco de Lucía– nos queda su palabra, la de la fidelidad creyente en hombres y en mujeres, la de la inmensa minoría, la de la razón y el corazón, la de la madre y la madrastra. Blas de Otero cumple cien años de soledad consciente y Lucía Socam lo canta para revivir su condición de ángel fieramente humano”.
¿Dónde está Blas de Otero? Está, por fin, donde debe estar, junto a los clásicos que tenía siempre en la punta de la lengua. Y con la inmensa mayoría, como siempre quiso estar. Este hijo del destierro interior, sintió la emergente necesidad de recrear al hombre nuevo, y elaborar para ello una nueva poesía humanista. Y aquí estamos nosotros para empaparnos de ella a través de la música.
Apostemos por la palabra, la única arma que debemos utilizar. Blas de Otero pidió la paz y la palabra. Y nos han dado la palabra. Utilicémosla para la paz y la libertad. ¡NO A LA GUERRA!
"Yo doy todos mis versos por un hombre en paz"
Buenas noches. Bona nit. Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on. طاب مساؤك לילה טוב Спокойной ночи Добрий вечір.
Otras fuentes:



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