sábado, 16 de mayo de 2015

Se fue B.B. King, la leyenda del blues.

Lucille se ha quedado sola.

Cualquiera que siga un poco este blog que es vuestro ya imaginaría que esta noche le dedicaría una entrada a B.B. King . El jueves se acabó para siempre la carrera del “rey del blues”, como era afectuosamente conocido King, que a lo largo de sus 89 años de vida pasó de la pobreza extrema de una familia de jornaleros en Mississippi, en la era de Jim Crow (que es como se conoce en EEUU a las leyes que condenaban a los negros a una existencia de tercera clase) a codearse con las mayores estrellas del rock y a ganar 18 Grammys. Desaparece, así, uno de los últimos eslabones originales del gran periodo de expansión comercial, y de reconocimiento social, dicho sea de paso, de la música negra norteamericana. Con la muerte de B. B. King se va un músico esencial, de ésos que hoy ya parece que se hacen y estilan poco, ésos que son capaces de inundar su música de personalidad, sentimiento, emoción y rabia.


Como en el más purista de los cánones del blues, Riley B. King nació el 16 de septiembre de 1925 en una pequeña cabaña en una plantación de algodón, en Itta Bena, Misisipi. Con cuatro años su madre abandona el hogar familiar y queda al cuidado de su abuela materna. Creció cantando en el coro de góspel en una iglesia baptista, compró su primera guitarra por 15 dólares. Trabajó como conductor de tractores, empezó a tocar la guitarra en iglesias y en la estación de radio WGRM. También trabajó como cantante y Dj, con el apodo de Beale Street Blues Boy que fue cambiando con el paso del tiempo.

La muerte de B.B. King entristeció a muchos representantes del mundo de la música, pero quien más ha sentido la partida del Rey del Blues es Eric Clapton, con quien compartió escenario muchas veces. “Mano Lenta” no quiso dejar pasar ni un momento, y utilizó sus redes sociales para despedirse de su colega y amigo en un emotivo video donde le agradece por haberlo apoyado recordando lo importante que fue King en su vida, a quien llamó un “amigo e inspirador”.

“Quiero expresar mi tristeza y decirle gracias a mi amigo B.B. King. Sólo quiero agradecerle por toda la inspiración que me dio, por todos estos años, por la amistad que disfrutamos”, dice Clapton con la voz entrecortada. "No quedan muchos que toquen de la forma pura en que lo hizo B.B."


Clapton también se dirije al público para invitar a aquellos que no conocen el trabajo de B.B. King a que escuchen su álbum 1964 “B.B King Live at Regal”


Uno de los temas que B.B. King y Eric Clapton interpretaron juntos fue The Thrill Is Gone, su himno más conocido.


Por si alguien tenía alguna duda, aquí muestra y demuestra su maravillosa y profunda manera de tocar la guitarra a la que podía hacer llorar y gritar de angustia mientras narrarba una historia de amor desvanecido.


King empleó la música como terapia, y acabó convirtiéndose en historia de la música. Con sus apasionados acordes de guitarra y sus sentidas letras se convirtió en el ídolo de generaciones de aficionados y músicos. En total, dio más de 15.000 conciertos. En sus primeros años, en chabolas. Al final, en la Casa Blanca, o en el Royal Albert Hall, donde actuó con el guitarrista de Guns and Roses, Slash ,o en el festival de Glastonbury. 


La emblemática obra Sweet Home Chicago,  la interpretó al lado del actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama .


Durante cuatro décadas y media, King se mantuvo en la cima con “Lucille”, su guitarra. Una guitarra que toma su nombre de la mujer por la que se pelearon dos hombres del público en uno de sus recitales en la aldea de Twist, en Arkansas. 

La bronca alcanzó tal nivel que acabó provocando un incendio. La sala fue evacuada, pero King volvió a entrar para agarrar su guitarra antes de que ésta ardiera. Cuando se enteró de que la pelea había sido por una chica llamada Lucille, decidió bautizar así a todas sus guitarras.

Three O'Clock Blues, fue el primer éxito de R&B que grabó por allá en el año 1950. No paséis de largo la grabación original.


Durante la mayor parte de una carrera de más de 70 años, Riley B. King fue no solo el rey indiscutido del blues, sino también un mentor para decenas de guitarristas Nos faltarán nombres, pero hemos de pasar lista: ahí están Eric Clapton y Carlos Santana, por supuesto, para encabezar esta tripulación de genios del rasgueo y el resonar de mástiles: Keith Richards, Angus Young de AC/DC, Jimi Hendrix, Duane Allman, Jimmy Page, Jeff Beck, Otis Rush, Buddy Guy, John Mayall y hasta Van Morrison. Incluso en España hay dos guitarristas que son sus mejores alumnos y discípulos: Javier Vargas y Raimundo Amador.

Además de Clapton, es larguísima la lista de los músicos célebres que han tocado muchas veces con King, desde el trompetista de jazz Branford Marsalis (brutal), hasta la banda irlandesa U2.

Es también extensa la lista de distinciones y honores obtenidos durante su carrera artística. Obtuvo, como ya he dicho antes, nada menos que 18 premios Grammy, además de medallas presidenciales e inclusiones en listas de la fama del mundo del blues y del rock and roll.

E igualmente larga es la lista de sus grandes éxitos musicales, con los que la mayor parte del público probablemente estamos familiarizados; por ejemplo, Every Day I Have the Blues.


How Blue Can You Get, este hit fue una pieza fundamental en los espectáculos en vivo, así como Why I Sing The Blues, otra indispensable en el repertorio de sus mágicos conciertos.


Su You Upset Me Baby, puede ser descrita simplemente como una obra maestra del blues.


Deja una discografía impresionante, más de 50 discos. Su último concierto fue hace menos de dos años, en el Festival de Jazz de Nueva Orleáns.


Aquella música de los esclavos, el blues, hoy es amada y respetada en todo el mundo, gracias en gran medida a tipos como B. B. King. Como él decía: “El blues es dolor, pero un dolor que causa regocijo. Tenemos un alma, tenemos un corazón, tenemos el sentimiento de que nuestra música es vida. La vida que vivimos en el pasado, la vida que estamos viviendo hoy y la vida que viviremos mañana” En esa vida mejor que B. B. y su Lucille nos regalaron, le lloramos hoy. Nuestro corazón y nuestra guitarra están hoy llenos de lágrimas.

Ya sé que llego tarde, maestro. Has tenido que morir para dedicarte un homenaje en este nuestro blog. Por ello no puedo más que decir aquello de “El rey ha muerto. ¡Viva el rey!” Porque estés o no entre nosotros tu Lucille vivirá eternamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario