martes, 24 de junio de 2014

Rebekka Bakken

La mujer que nació cantando

Jazz. Necesito jazz. Hace tiempo que otras emociones, pasiones o vivencias me han alejado de mi música nocturna por excelencia. La cultura mediterránea ama la luz, la música, el ruido y el gentío. Y tengo aún en mi retina la luz de los fuegos artificiales de anoche, con los que la fiesta convierte el cielo en un espectáculo único, tan bello como efímero.

Necesito jazz y una voz femenina. Será la nostalgia del frío al otro lado de las ventanas o esa necesidad de una de “mis voces” después de la verbena (me canso; me hago mayor, sin duda) pero de pronto me ha venido a la cabeza el recuerdo de ésta para mí fantástica intérprete, compositora y pianista autodidacta de la que no puedo decir cuándo la conocí. Si es la primera vez que os acercáis a su voz os voy a decir tres cosas: Primera que habéis tardado mucho. Segunda, sus sensuales y seductoras melodías os atraparán cual oso polar. Tercera, cualquier relación con el jazz es pura coincidencia. Aunque cierto es que las coincidencias se producen.

Rebekka Bakken, en la mejor línea de Joni Mitchell, es una de las voces femeninas del jazz cuyo lirismo y sensualidad se desenvuelven entre el soul-pop, folk-rock y el blues. Una de esas voces que te atrapa el corazón.

Viendo su cara queda claro que Rebekka Bakken es noruega, o de la zona: rubia, alta, ojos de un azul transparente... Pero toda su presunta frialdad nórdica se derritió y me derritió cuando la escuché hablar en la radio, allá por el 2004, con vehemencia casi latina, sobre las cosas que le llegan al corazón. Iba a participar en el Festival de jazz de Terrassa (y en algunos más) y nos contó algunas cosas sobre su vida: En su casa no había radio ni equipo de música; nadie le había dado nunca una lección de canto y pasó su adolescencia colaborando con grupos aficionados. En 1994 decidió dar el gran salto y viajó a Nueva York, donde empezó a escribir poemas. "Fue cuando empecé a sentirme realmente cómoda", dijo.

Creo que esta hermosa mujer venida de los profundos y escarpados fiordos noruegos ha conseguido la fama a fuerza de talento natural y de luchar por hacerse un espacio en el mundo de la música.

Cuentan que su voz llenaba continuamente el hogar familiar situado en un pueblo de Noruega cercano a Oslo.Siempre la oyeron cantar, desde que era una niña. Ella misma explicó que cuando bajaba al sótano a buscar algo lo hacía cantando, "tenía tanto miedo que pensaba que cantando los fantasmas no me tocarían”. Pese a esa natural predisposición, su decisión de dedicarse a cantar profesionalmente la tomó no hace mucho. En este caso se confirma aquel dicho de “más vale tarde que nunca”

Su triunfo seguramente se debe a su forma de aproximarse a las canciones. "Son ellas las que mandan", dice, "cada una tiene un matiz dramático que hay que calibrar"  En realidad, cuando canta Rebekka está desnuda. Completamente desnuda. Indefensa. Hace un striptease con su alma, habla de su corazón de corazones, de las múltiples divisiones dentro de su personalidad. Sus temas están llenos de melodías brillantes y letras intimistas (ojalá supiera inglés...), dos ingredientes en los que Rebekka se mueve cual arenque en las frías aguas nórdicas. Escuchadlos, seguro que no os dejarán fríos.

6 comentarios:

  1. ¡necesito un blues, Victoria!

    ya lo serviste en azul cielo.
    Muchas gracias!
    Besos

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    Respuestas
    1. ¿Qué tendrá el blues que es como una caricia en las almas agotadas? Para mí, un salvavidas.
      Un beso enorme querida Pilar. Hace tiempo que no hago un viaje en tu autocar. No tardaré; te lo aseguro. también lo necesito.

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  2. ¡necesito un blues, Victoria!

    ya lo serviste en azul cielo.
    Muchas gracias!
    Besos

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  3. Gran cantante, no entiendo como no es mas conocida en España.

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  4. Gracias a ti por tu magnifico blog.

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