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domingo, 4 de octubre de 2026

El otoño suena a música clásica

"Noto que el otoño es más la estación del alma que de la naturaleza". Friedrich Nietzsche

El cielo por fin se ha cansado de golpear la tierra, dejando tras de sí un silencio pesado. Las nubes se retiran despacio, descubriendo en muchos sitios un paisaje herido donde el miedo empieza a transformarse en alivio. 

Ayer a causa de la DANA, suspendieron la representación de “El retrat de Dorian Gray” en el Teatre Auditori de Granollers y aproveché para leer tranquilamente acompañada de esa música que acaricia el alma mientras la escuchas. A lo largo de la historia, la música clásica ha capturado la melancolía, la calidez, el misticismo y la fuerza del otoño a través de partituras inolvidables, como esta de Arnold Bax: ´’November Wood’.

Siempre he sentido que el otoño no es una simple estación; es un estado del ánimo. Es el momento en que la naturaleza se desnuda de artificios, imitando la honestidad de un violonchelo solitario. Y no hay nada mejor que la ‘Cello Suite. No. 3 in C major’ de Johann Sebastian Bach para acompañarnos.

Con la larga e intensa tormenta de ayer, parecía como si la naturaleza hubiera decidido poner música a estos días de absoluta traición de quienes tienen la obligación de solucionarlos problemas de la gente que nos está tocando vivir. Cuando la tristeza de la actualidad pesa sobre los hombros, el adagio de un concierto o las notas suspendidas de un piano actúan como la lluvia sobre las hojas secas: no destruyen, sino que limpian, suavizan y preparan la tierra para lo que vendrá. ‘Octubre: Canción de otoño’ de Pyotr Ilyich Tchaikovsky captura la melancolía de los días grises y el calor del hogar frente a la chimenea como refugio.

Cuanto más escucho estas piezas más me reafirmo en que la música clásica y el otoño comparten un mismo idioma: la melancolía, la introspección y la transformación. En estos días oscuros, heridos por el murmullo convulso de un mundo que no sabe a dónde va, la música de cámara o las sinfonías del pasado nos proporcionan esa pausa necesaria capaz de ordenar el caos. El ‘Concierto para violonchelo en mi menor’ de Edward Elgar es una obra elegíaca llena de añoranza, considerada el alma musical del otoño.

En medio de la incertidumbre colectiva, la música clásica no ofrece respuestas racionales, pero sí una certeza espiritual. Nos recuerda, a través de su arquitectura perfecta y sus silencios pausados, que la melancolía tiene su propia belleza y que la tensión siempre busca una resolución. Escuchar estas obras hoy es sintonizar con el latido de un clarinete que toca para nosotros, permitiéndonos encontrar, entre tanta fragilidad y desorden, un instante de paz. A continuación, el ‘Quinteto para clarinete en si menor’ de Johannes Brahms, pura nostalgia otoñal; una obra crepuscular y profundamente íntima.

Otra preciosidad,‘Septiembre: Am Fluss’ (Junto al río) de Fanny Mendelssohn, de su suite Das Jahr (El año) posee un tono introspectivo, nostálgico y fluido que captura, a través del piano, la transición hacia el frío de esta época del año.

Acabaré, en honor sobre todo a Jesús, mi compañero de vida, con el gran Astor Piazzolla y su ‘Otoño Porteño’ (de Las Cuatro Estaciones Porteñas): Aunque fusiona el lenguaje clásico con el tango moderno, esta pieza retrata el otoño en Buenos Aires con una energía melancólica y nostálgica, profundamente urbana.

Aunque como digo siempre NO DEJEMOS DE HABLAR DE GAZA, esta noche va por los acampados que luchan por el derecho a tener un techo bajo el que vivir, a los que la lluvia no les ha doblegado su decisión de seguir luchando. Va por ellos.. ¡NI BOMBAS EN GAZA NI GENTE SIN CASA!

Buenas noches. Bona nit. Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on. طاب مساؤك לילה טוב Спокойной ночи Добрий вечір.